Veintitres y cincuenta de un viernes en Resistencia. Daniel está a 10 minutos de dejar el turno de atención en el negocio familiar y lo espera en su casa Natasha, una sensual mujer que desparrama brillo y glamour. No es que Dani -como le dicen sus conocidos- tenga una cita romántica. Sucede que él es transformista desde hace 2 años. Y uno muy bueno, según comentan sus allegados.

 

Siempre sintió una inclinación especial por la ropa femenina. De chico, cuando salía con su abuela a recorrer la ciudad, le gustaba parar frente a las vidrieras y elegir ropa para su prima Tatty. Obvio que él mismo se imaginaba dentro de esa ropa. Pero los estereotipos hacían que, al ser varón debía vestir ropa de hombre.

 

 

Esos estereotipos le jugaron en contra en su infancia, una infancia marcada por el bwllying debido al exceso de peso. Ya en el secundario, las cosas se calmaron un poco.

 

Así conoció a Ernesto, una persona muy especial para él que siempre le dio apoyo y contención. Poco a poco se fue convirtiendo en su mejor amigo. Fue él quien le dijo en un momento: “Es hora de que salgas del closet y le cuentes a tus papás”.

Como vivía con mi abuela, el 12 de octubre de 2016 tomé coraje y le mandé un mensaje por whatsapp a mis viejos. Fue una experiencia gratificante encontrar apoyo en las personas que más querés. Mis viejos lo aceptaron de entrada, sin cuestionar absolutamente nada.

 

 

Para 2017 probé salir como transformista en un boliche, pero tuve muchas críticas. Creo que no era el momento todavía. Así que por un tiempo colgué los guantes y decidí no transformarme.

Unos meses después, ya en 2018, un grupo de amigos me invitaron a salir y nos juntamos en la casa de uno de ellos. Cuando llegamos a la casa, me invadió la sorpresa: habían conseguido toda la ropa necesaria para que saliera como Natasha. Un vestido regalado por una amiga, un par de zapatos de taco que habían comprado en la mañana, una peluca increíble y mucho maquillaje. Desde esa noche, nunca más dejé de ser Natasha.

 

Este año fue elegida virreina del Nea y fue convocada por el staff de Diversidad Nea como una de sus referentes.

Cuando termina el show, Natasha le da lugar a Dani para que siga con su vida cotidiana. Actualmente, además de trabajar con su tío y en una cooperativa que asiste a comedores y merenderos, colabora con una fundación que trabaja con gente necesitada. Comenzó a estudiar enfermería, pero el proyecto quedó trunco a causa de la pandemia. De igual manera, sigue adelante con cursos de gestoría.

 

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