Viernes a la tarde. La semana está terminando para algunos, pero no para José. Para el profe de Educación Especial de 25 años recién comienza.

De regreso a su casa en el bondi, busca en Spotify “dear diary” de Britney Spears. No mira a nadie, no habla con nadie. Cuando el mundo se le da vueltas, cuando todo está de cabezas, cuando cree que el día se hará interminable, aparece ella en su cabeza y vuelve la luz a su vida. Entonces, José entretege en su cabeza el look que ella va a lucir en un vivo de Meet.

 

Sucede que José, esa persona introvertida, tímida y callada, lleva adentro a Ariana Jazmín. José es uno de los artistas Drag Queen más famosos de Tucumán. Dos veces Reina Trans de Argentina, Ariana es el polo opuesto de José.

Ella es todo lo que José oculta: glamorosa, extrovertida y diva. Saca afuera todo lo que él no se anima a expresar.

 

Hace poco nació Ariana. Antes era imposible por los mandatos sociales. Esos que nunca te dejan ser lo que en realidad sos.  Pero hace 6 años un disparo en la oscuridad dio justo en el blanco. El pasado quedó como un tiempo perdido que lo quiere recuperar lo antes posible.

 

Muy atrevida, Ariana nos cuenta que ser ella es lo mejor que le pudo pasar en la vida. El nacimiento de ella congeló el tiempo. Poco a poco, fue descubriendo que el mundo donde ella pertenece es éste.

 

Con 25 años, Ariana es RRPP de Diva!, cuna Drag Queen del país, ubicada en Tucumán. Además, es corresponsal de Drag Queen Studio Argentina, el principal motor del arte Drag del país, manejada por Andrés Gallego desde Córdoba. Gracias a DQS recorre el país realizando alfombra roja en distintos eventos a nivel nacional.

 

Ariana consiguió en seis años, lo que pocas personas pueden lograr en toda su vida: ser quien quiere ser, dejando de lado los prejuicios. Y se siente grande, majestuosa y en la cima del mundo. Pero no siempre se llega a la cima por caminos de rosas. Ariana, esa femme fatale que conquista de a poco el mundo Drag, está sola. Quiere crecer como artista, realizar temporadas teatrales, en villa Carlos Paz y Mar del Plata, y eso implica no ceder a sus sueños.

Porque Ariana Jazmín no negocia sus logros, aunque ello implique tener vacío el corazón. Ni siquiera lo negocia con José, porque sabe que, en algún momento, es posible que él se esfume como el aire y sólo quede ella en ese cuerpo, brillando para siempre.

Y mientras espera la llegada de ese día, Ariana Jazmín y José son luz y sombra en un mismo ser.