Quenay es drag queen y modelo, algo presumida e histriónica. Pero también es Jonathan, un chaqueño de 27 años tímido y callado.

 

Frente a un gran espejo en la sala de su casa, va quitando de a poco el maquillaje mientras nos relata su historia.

 El menor de siete hermanos, siempre se sintió atraído por el glamour de la femeneidad. “Desde que tengo uso de razón me llamó la atención ver a las artistas drag. Pero fue en junio de 2018 que se produjo un click en mi cabeza. Nicole Conti -una gran amiga- me ayudó en mi primera salida. Luego apareció Alma Castillo, una amiga transformista que me ayudó a pulir los modales de reina que hoy tiene Quenay.

 

Drag queen, drag-queen o transformista es un término que describe a una persona que se viste y actúa a la usanza del estereotipo de una mujer de rasgos exagerados, con una intención primordialmente histriónica que se burla de las nociones tradicionales de la identidad de género y los roles de género.

 

Mientras el maquillaje va desapareciendo de su rostro, nos cuenta que los inicios no fueron complicados. “Al principio tenía miedo de lo que podían pensar mis padres y hermanos. Mamá se enteró de casualidad por una foto y se enojó, no por ser drag, sino por no haberle contado. Con papá fue como quitarme un lastre de encima. Primero porque me apoyó ciento por ciento en mi elección sexual, y luego, porque le dio su aceptación a Quenay Drag”. Con mis amigos tampoco hubo mayores problemas. Desde el primer día que le di vida al personaje, me ayudan en la producción para cada evento, que suele llevarme más de 4 horas entre maquillaje y vestimenta.

“Aunque parezca raro, hay más discriminación dentro del ambiente que fuera”, comenta Jonathan, mientras va acomodando la ropa en un perchero. “En nuestro ambiente se nota mucho. Siempre digo que tenemos que estar unidos por un solo objetivo. Pero no siempre es así. Si no es por la ropa, es por el maquillaje, o por lo que sea. Fuera del ambiente discriminan, pero con el tiempo me di cuenta que la discriminación es un denominador común en la sociedad. El que es flaco discrimina al gordo, el alto al que es bajito, la rubia es tonta y la morocha es una negra. Entender eso te da impulso para salir con más energía.

 

 

“En nuestro ambiente se nota mucho. Siempre digo que tenemos que estar unidos por un solo objetivo. Pero no siempre es así. Si no es por la ropa, es por el maquillaje, o por lo que sea.

 

Del anonimato a la fama

Desde hace años Quenay Drag se presenta en shows y espectáculos. Pero el gran salto se dio cuando, en 2018, el diseñador de modas Eduardo Sanova la convoca para desfilar en la Bienal de las Esculturas que se realizó ese año. “Al principio pensé que no era en serio, hasta que me llamó por teléfono un día y me dijo: te quiero ver transformada en Lady Gaga. Fue lo mejor que me pudo pasar, más aún porque, ante más de 3 mil personas, compartí escenario con la diosa Florencia de la V. Fue una experiencia única e inigualable”.

Ya sin maquillaje, con un jean gastado y una remera negra, Jonathan vuelve a ser el tímido muchacho que trabaja en una oficina de como administrativo. El glamour de Quenay quedó en un perchero hasta el próximo fin de semana.

 

Pin It

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar